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Si la calidad acompaña, la clave está en saber contarla, porque qué mejor que descorchar una botella revelando sus secretos.Genera expectación y despierta los sentidos.
Quien quizás tiene una de las historias más fascinantes de la industria es el reconocido enólogo Alvaro Espinoza, con su vino Antiyal. ¿Uvas Orgánicas? ¿Biodinámica? ¿Vino"de garaje"? Vayamos por parte.
Imagine que parte de su jardín es una hectárea de uva vinífera con la Cordillera de los Andes como telón de fondo. Que las puestas de sol son de un anaranjado intenso. Que para cuidar sus uvas no agrega un solo producto químico y que el trabajo lo hacen insectos, flores y gallinas, entre otros. Que además considera el movimiento de los astros para planificar los trabajos agrícolas.Todo en función de conservar la naturaleza para lograr su máxima expresión. Por último, imagine que todo esto es parte de su proyecto familiar.
Esto y más es lo que representa Antiyal, o "Hijos del Sol" en lengua mapuche. Con una producción cercana a las seis mil cajas, esta mezcla 2003 de Cabernet Sauvignon, Syrah y Carmenere está marcada por las notas a fruta roja, especias y cuero. Destaca su excelente volumen de boca, que junto a una buena acidez aseguran una vida larga. Un vino que por calidad e historia tiene cuento para rato.
Por Carolina Grez, Ingeniero Agrónomo
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