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Este vino tiene características bastante particulares. En primer término, hay que establecer que Palo Alto es una marca de Concha y Toro. Segundo, es una integración de tres cepajes: Cabernet Sauvignon (65 %), Carménère (25 %) y Syrah (10 %). Tercero, todos ellos provienen de plantaciones en el Valle del Maule, aunque de distintas zonas: el Cabernet de San Clemente, el Carménère de Villa Alegre y el Syrah de Pencahue.
Estos variados elementos dan origen a un vino ecléctico, que mezcla muchas especias, frutos negros y rojos, algo de mora, tonos dulces y tostados. Todos bien integrados con una influencia de la madera que todavía está con una presencia alta, pero que irá modelándose. En boca es de cuerpo medio a alto, pero con excelente volumen, bastante pleno, y especialmente balanceado y equilibrado.
Lo destacable de este vino es logrado balance entre todos sus componentes. Se sabe de la potencialidad del Cabernet del Maule y del mucho Carménère que produce la zona, no siempre, sin embargo, con la calidad necesaria o con la madurez que se requiere. Aquí, en cambio hay una armonía casi perfecta, todo matizado con un Syrah especiado que le otorga un sello especial. Un vino agradable, que invita a seguir bebiéndolo debido a su amabilidad de taninos y su buena acidez. Hay que esperar que se integre bien la madera y, tal vez, lograr una mayor estructura de cuerpo.
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