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Una de las mezclas de cepajes con mejores resultados es la de Cabernet con Carménère. El primero aporta estructura, fuerza, acidez; el segundo, tonos frutales característicos, taninos amables, dulzor y, a veces, matices especiados.
Este vino de Casas Patronales -una viña novedosa con vinos más que correctos- es una prueba del éxito del matrimonio de variedades y también de un carácter de terruño -terroir- bastante claro.Tiene aromas marcados por fruta negra, cerezas especialmente, con matices especiados muy notorios como pimienta negra. Se agregan notas a madera bastante clara y limpia.
En boca es un vino estructurado, consistente, de buena acidez y volumen, levemente marcado por algunas notas vegetales, habitual del Carménere en la zona que tiende a comportarse con una madurez relativa por sus condiciones climáticas, lo que es una característica que, bien manejada, se vuelve un punto positivo para ciertos vinos, como éste.
En suma: un buen vino para estas Fiestas Patrias. Primero, porque es especialmente recomendable para combinar con las tradicionales comidas de estas fechas, desde la infaltable empanada hasta el inexorable asado. Segundo, porque el Cabernet Sauvignon da origen a los mejores vinos chilenos. Tercero, porque el Carménère es una exclusividad nacional que nos recuerda toda nuestra tradicional vitivinícola. Y, por último, porque nada sería lo mismo si nuestra gran bebida nacional no fuera nuestro querido vino.
Por Alejandro Jiménez
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